Ser accionista familiar: más que un derecho, una responsabilidad
En un post anterior, analizamos qué necesitan los accionistas de una empresa familiar para sentirse comprometidos. Y vimos que hay cuatro aspectos esenciales que las empresas familiares deberían ofrecer a los accionistas: liderazgo, dividendos, información y respeto.
En este artículo, cambiamos de perspectiva para preguntarnos: ¿qué espera la empresa de sus accionistas familiares?
La respuesta es clara: un desempeño responsable y eficiente de su rol de accionista. Sin embargo, aunque es fácil de decir, no siempre es tan fácil de aplicar.
UN DERECHO Y UNA RESPONSABILIDAD
En las empresas familiares, la propiedad se transmite de generación en generación. Pero con las acciones no solo se adquiere un derecho, sino también la responsabilidad de velar por la continuidad del proyecto, cuidar a las personas de la empresa y proteger los activos.
Los accionistas tienen el deber de tomar decisiones fundamentales para la empresa, entre ellas:
- Definir la misión y visión de la empresa.
- Determinar la estructura de gobierno y dirección.
- Establecer criterios sobre delegación de poder y nombramientos.
- Tomar decisiones en asuntos económicos clave, como el nivel de deuda, la política de dividendos y las inversiones.
Para ejercer este rol de manera efectiva y responsable, es imprescindible que los accionistas se formen y se informen. De lo contrario, podrían convertirse en figuras desconectadas de la realidad empresarial, delegando decisiones sin criterio propio.
EL IMPACTO DEL ACCIONISTA EN LA EMPRESA Y SUS STAKEHOLDERS
Heredar acciones de una empresa no es solo un tema patrimonial. Supone una responsabilidad frente a empleados, proveedores y clientes, ya que el bienestar de muchas familias depende del buen funcionamiento de la empresa.
Los stakeholders esperan de los accionistas familiares estabilidad, protección y compromiso a largo plazo. Un accionista bien preparado y consciente de su papel contribuye a que la empresa tenga un rumbo sólido y sostenible.
MUCHO MÁS QUE UN DERECHO
Como vemos, ser accionista familiar es mucho más que poseer acciones: es asumir un compromiso activo con la continuidad y la estabilidad de la empresa. Para ello, es fundamental que los accionistas no solo ejerzan sus derechos, sino que también cumplan con sus responsabilidades con información, formación y un enfoque de largo plazo.
En el próximo artículo profundizaremos en las tres grandes responsabilidades de los accionistas familiares: la transmisión de valores, los nombramientos y la gestión del ámbito económico.
Adaptación de un post publicado originalmente en el Blog de empresa familiar del IESE.
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